Entre el 4 y el 6 de agosto, la Región de Los Ríos fue escenario del primer piloto del Plan Regional de Continuidad Operacional, un importante ejercicio de preparación para el proceso de traspaso de las áreas protegidas desde la Corporación Nacional Forestal (CONAF) al Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas (SBAP).
La actividad reunió en Valdivia a equipos regionales y nacionales de ambas instituciones para trabajar, a partir de la experiencia concreta de las áreas protegidas de Los Ríos, en la identificación de aquellas tareas que no pueden interrumpirse durante el proceso de traspaso, los recursos necesarios para sostenerlas y las eventuales brechas que deberán ser abordadas oportunamente.
El ejercicio forma parte del eje de Preparación y Alistamiento Operacional del Plan de Trabajo de la Estrategia de Gestión del Cambio SBAP-CONAF 2026-2027 y busca contribuir a que las áreas protegidas mantengan su funcionamiento durante el cambio institucional, evitando interrupciones críticas que puedan comprometer la seguridad de las personas, la infraestructura, el patrimonio de las unidades o provocar cierres totales o parciales.
El Plan de Trabajo establece que cada región deberá elaborar entre agosto y septiembre de 2026 su respectivo Plan Regional de Continuidad Operacional, definiendo las medidas necesarias para garantizar la operación de las áreas protegidas y considerando también un horizonte posterior al traspaso, hasta alcanzar su normalización operativa.
Los Ríos fue seleccionada para desarrollar el primer ejercicio práctico de esta metodología, con el propósito de probarla, recoger aprendizajes y realizar los ajustes necesarios antes de su implementación en las demás regiones.

Un trabajo que parte desde la realidad regional
Las actividades comenzaron durante la tarde del martes 4 de agosto en las oficinas regionales de CONAF, ubicadas en Isla Teja, Valdivia. El director regional de CONAF, Óscar Droguett, dio la bienvenida al equipo del SBAP, integrado, entre otros, por el director nacional, Tomás Saratscheff; el jefe de la División de Áreas Protegidas, Fernando Aizman; la jefa de la División de Administración y Finanzas, Beatriz Márquez; y los directores regionales del SBAP de Coquimbo, Paula Martínez; del Biobío, Rodrigo Jara; de Los Ríos, Alberto Tacón; y de Magallanes, Alejandro Fernández, además de otras jefaturas y profesionales del Servicio.
La participación de directores regionales de distintas zonas del país permitió que conocieran directamente la metodología y observaran su aplicación, recogiendo aprendizajes para el trabajo que posteriormente deberá desarrollarse en sus propios territorios y macrozonas que representan.
Durante la primera jornada, los participantes conocieron antecedentes del Programa 04 de CONAF y de las áreas protegidas de Los Ríos. Posteriormente recorrieron las oficinas, bodegas y otras dependencias regionales, aproximándose directamente a las funciones y recursos que actualmente sostienen su operación.
La instancia permitió situar el trabajo posterior en una dimensión concreta: detrás de cada área protegida existe un conjunto de personas, infraestructura, equipamiento, vehículos, contratos, procedimientos y servicios que permiten su funcionamiento cotidiano y que deben ser considerados al planificar el traspaso.
El director nacional del Servicio Tomás Saratscheff, valoró la oportunidad de trabajar junto con los equipos regionales para identificar anticipadamente aquellos aspectos que resultarán críticos para mantener la continuidad operacional de las áreas protegidas. Asimismo, destacó que una integración temprana entre los equipos permite identificar brechas y adoptar medidas para disminuir los riesgos operacionales asociados al cambio institucional.
Por su parte, el director regional de CONAF y el gerente de Áreas Silvestres Protegidas, Ítalo Rossi, relevaron el trabajo desarrollado por ambas instituciones en el diseño de una Estrategia de Gestión del Cambio conjunta y, particularmente, la incorporación de la experiencia de los equipos regionales en este proceso.
Trabajo práctico y análisis de brechas
El miércoles 5 de agosto comenzó el trabajo técnico del piloto. Durante la mañana, el jefe del Departamento de Áreas Silvestres Protegidas de CONAF en Los Ríos, Pablo Cunazza, presentó una matriz con las principales acciones asociadas a la gestión de las áreas protegidas regionales.
Posteriormente, el jefe de la División de Áreas Protegidas del SBAP, Fernando Aizman, explicó la Matriz de Continuidad Operacional y la metodología propuesta para su aplicación conjunta por los equipos de CONAF y SBAP.
Durante la tarde, los participantes trabajaron en grupos para identificar las tareas críticas de las áreas protegidas, los recursos asociados a ellas, las brechas que podrían producirse con el traspaso y las primeras medidas para abordarlas.

El trabajo permitió contrastar la herramienta diseñada con la experiencia cotidiana de quienes conocen directamente la operación de las áreas protegidas, uno de los propósitos centrales del piloto.
La jornada concluyó con un espacio de presentación y reflexión conjunta, en el que los equipos compartieron los principales resultados y observaciones surgidas del ejercicio. La instancia permitió recoger antecedentes para mejorar la metodología y valorar la posibilidad de trabajar con situaciones y evidencia concreta antes de extenderla a las demás regiones.
Soluciones desde las áreas protegidas, las regiones y el nivel central
Una de las características centrales de la metodología es reconocer que no todas las brechas deben resolverse de la misma manera ni desde un único nivel de la organización.
El ejercicio distingue entre medidas que pueden adoptarse directamente en las áreas protegidas, aquellas que requieren decisiones o reorganizaciones regionales y otras que necesitan ser escaladas al nivel central. Esta lógica busca que cada situación pueda ser abordada en el nivel más adecuado.
El jueves, los equipos continuaron trabajando sobre las brechas detectadas y las medidas propuestas, profundizando especialmente en las soluciones de nivel regional y central. También se abordaron los procedimientos y actos administrativos que podrían resultar necesarios para sostener determinadas tareas y recursos críticos.
Durante la jornada, Coralie Dubost, asesora de Gabinete que ha liderado los avances de la Estrategia de Gestión del Cambio, presentó además el Plan de Trabajo de Gestión del Cambio SBAP-CONAF 2026-2027, lanzado el 31 de julio en la Reserva Nacional Río Clarillo, profundizando en el trabajo asociado a procesos y procedimientos.
De esta manera, el piloto permitió conectar las necesidades operativas identificadas en las áreas protegidas con otros componentes de la preparación institucional para el traspaso.
De Los Ríos al resto del país
A partir de la experiencia recogida en Valdivia, los equipos trabajarán ahora en los ajustes metodológicos necesarios para disponer de una herramienta validada que pueda ser utilizada en las demás regiones, acompañada de un documento guía y de un proceso de inducción nacional.
Para los directores regionales presentes, la instancia fue especialmente valiosa porque permitió conocer una herramienta que se aplicará en sus territorios y, al mismo tiempo, conectar el trabajo que se desarrolla desde el nivel central con la experiencia y perspectiva regional.
La continuidad operacional exige anticiparse: identificar tempranamente los riesgos, determinar qué recursos y procedimientos son indispensables y adoptar oportunamente las medidas necesarias para mantener el funcionamiento de las unidades.
El piloto permitió llevar ese desafío desde la planificación a un ejercicio práctico, contrastando la metodología con la experiencia de quienes trabajan directamente en los territorios.
Sus aprendizajes permitirán preparar su aplicación en el resto del país, avanzando hacia un proceso de traspaso planificado y coordinado, que permita resguardar la continuidad de la gestión y protección de las áreas protegidas durante el cambio institucional.
De los conceptos a la realidad de las áreas protegidas
Uno de los principales objetivos del piloto fue llevar el concepto de continuidad operacional a situaciones concretas de la gestión cotidiana.
La metodología define como crítica aquella tarea cuya interrupción pueda provocar el cierre total o parcial de un área protegida. A partir de esa definición, el ejercicio busca determinar qué recursos permiten actualmente desarrollar esas tareas y cuáles podrían dejar de estar disponibles o no encontrarse en condiciones operacionales adecuadas al momento del traspaso.
Esto permite avanzar desde una mirada general hacia preguntas específicas: ¿qué tareas no pueden detenerse?, ¿qué recursos permiten ejecutarlas?, ¿qué ocurriría si alguno de ellos no estuviera disponible?, ¿qué medidas pueden adoptarse anticipadamente? y ¿en qué nivel de gestión debe resolverse cada situación?
Las respuestas pueden traducirse en distintas medidas, dependiendo de la brecha identificada.
De esta forma, el Plan Regional de Continuidad Operacional busca convertirse en una herramienta práctica para anticipar riesgos y orientar las decisiones necesarias antes del traspaso.