El proceso, encabezado por el Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas en el Área de Conservación de Múltiples Usos Pitipalena-Añihué, reunió a la comunidad local, servicios públicos y actores productivos para proyectar la hoja de ruta de conservación de los próximos cinco años.
En una de las localidades más aisladas y emblemáticas del litoral norte de Aysén, el Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas llevó adelante un nuevo hito para la gestión ambiental del país: la actualización del Plan de Manejo del Área de Conservación de Múltiples Usos (ACMU) Pitipalena-Añihué, en lo que constituye el primer proceso de este tipo desarrollado íntegramente bajo el marco de la Ley 21.600.
Las jornadas de trabajo se realizaron entre el 14 y el 16 de abril en Raúl Marín Balmaceda, pequeña localidad costera de la comuna de Cisnes y asentamiento más antiguo de la región, emplazada en una isla del delta del río Palena. Hasta allí se trasladó el equipo regional del Servicio en un despliegue logístico de más de seis horas desde Coyhaique, con el objetivo de avanzar en terreno en una actualización clave para el futuro de esta área protegida.
El proceso contó con el apoyo de Fondo Naturaleza Chile y WWF, y reunió a representantes de la comunidad local, servicios públicos con competencia en el borde costero y el maritorio, además de empresas del sector acuícola. El objetivo fue validar estrategias, acciones y metas que venían siendo trabajadas desde agosto de 2025, originalmente bajo el liderazgo del Ministerio del Medio Ambiente, y que hoy continúan bajo la conducción del nuevo Servicio como base para la gestión de los próximos cinco años.

Más que una revisión técnica, la instancia permitió consolidar una hoja de ruta participativa y avanzar en el diseño de un modelo de gobernanza para el ACMU, con una estructura más clara, representativa y pertinente para el territorio. Ese componente fue especialmente valorado por los participantes, en una zona donde la distancia y el aislamiento hacen aún más relevante la presencia directa del Estado.
“Es fundamental que la conservación se haga con la gente. El éxito de estos talleres radica en que logramos integrar la visión técnica con el conocimiento profundo de quienes habitan el territorio”, señaló Jesús Rodríguez Rivas, gestor regional de Áreas Marinas Protegidas de la Dirección Regional de Aysén.
La convocatoria también fue posible gracias al trabajo articulado con instituciones como Sernapesca, Subpesca, la Armada de Chile y CONAF, además del apoyo de la Municipalidad de Cisnes, que facilitó los espacios para el desarrollo de las sesiones. Esa convergencia permitió recoger observaciones y propuestas desde distintas miradas, fortaleciendo la legitimidad del proceso y su proyección en el tiempo.

El director regional del Servicio, Claudio Aguirre, destacó el alcance de esta actualización y su valor como precedente para la nueva institucionalidad ambiental. “Este despliegue en la localidad de Raúl Marín Balmaceda marca un precedente relevante, ya que se trata del primer plan de manejo que se somete a revisión y actualización bajo los estándares de la Ley 21.600. Como Servicio, nuestro objetivo es que el Área de Conservación Pitipalena-Añihué logre consolidar una hoja de ruta técnica y participativa, que no solo cumpla con las nuevas exigencias legales, sino que también recoja de manera efectiva la visión de quienes habitan y trabajan en este territorio costero”, afirmó.
Con el cierre de estas jornadas, el ACMU Pitipalena-Añihué avanza en la consolidación de una gestión bajo los nuevos estándares legales, reafirmando una convicción que en Aysén aparece cada vez con más fuerza: que la conservación efectiva solo es posible cuando se construye con participación, conocimiento local y presencia institucional en el territorio.