Se trata de una herramienta que facilitará la definición de prioridades de conservación de la biodiversidad a nivel nacional. “Es una de las expresiones más claras de la Ley 21.600, que busca integrar la conservación dentro y fuera de las áreas protegidas, superando la mirada binaria que históricamente ha separado ambos mundos”, enfatizó el director nacional del SBAP, Aarón Cavieres.
Con el objetivo de fortalecer la restauración de ecosistemas y la toma de decisiones territoriales basadas en evidencia, fue presentada la Guía para la Planificación Ecológica Terrestre en una actividad realizada en la Casa de la Cultura Anáhuac del Parque Metropolitano de Santiago. Al lanzamiento asisitieron el subsecretario del Medioambiente, Maximiliano Proaño; el director nacional del Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas (SBAP), Aarón Cavieres; y la Oficial de Agricultura de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) para América Latina y el Caribe, Ana Posas.
Esta guía permite la planificación tanto dentro como fuera de áreas protegidas, integrando información científica para orientar decisiones territoriales, fortalecer la restauración de ecosistemas y promover un uso sustentable del territorio. La publicación fue desarrollada en el marco del Proyecto GEF Restauración de Paisajes, iniciativa ejecutada por el Ministerio del Medioambiente y la Corporación Nacional Forestal (CONAF), implementada por FAO Chile y financiada por el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF).
El director nacional del SBAP señaló que la planificación ecológica es un instrumento poco observado y que, hasta ahora, se ha basado en aproximaciones parciales desde sistemas de expertos o presiones positivas o negativas. “En el caso del SBAP, consideramos que contar con ella será estructurante para el cambio en gestión territorial y de conservación que impulsa el Servicio, pues se basa en información científica documentada y permite la participación de distintos actores, con una mirada y alcance nacional”.
De acuerdo a Cavieres, para la administración del Sistema Nacional de Áreas Protegidas que lleva a cabo el SBAP, la planificación ecológica permite identificar vacíos de conservación, priorizar ecosistemas y especies que deben protegerse, identificar amenazas y definir necesidades de conectividad ecológica, integrando todos estos elementos en la toma de decisiones. “En ese sentido, es una de las expresiones más claras de la Ley 21.600, que busca integrar la conservación dentro y fuera de las áreas protegidas, superando la mirada binaria que históricamente ha separado ambos mundos”, enfatizó el Director Nacional.
En tanto, el subsecretario del Medio Ambiente, Maximiliano Proaño, destacó el potencial de la planificación ecológica para fortalecer la gestión territorial y el desarrollo sostenible en el país. “Las planificaciones ecológicas son una oportunidad para liderar el desarrollo regional, porque indicarán hacia dónde orientar otros instrumentos e incentivos de conservación de la biodiversidad, tales como certificaciones y pagos por servicios ecosistémicos, valorando así las prácticas, acciones y espacios valiosos, premiando y reconociendo a quienes realizan estas acciones. De esta forma, la conservación de la biodiversidad deja de percibirse como una carga para quienes cuidan de la naturaleza”, señaló.
Por su parte, Ana Posas, Oficial de Agricultura de la FAO, relevó el valor de la cooperación entre instituciones para avanzar en la gestión sostenible del territorio. “Desde la FAO valoramos profundamente esta herramienta desarrollada en el marco del Proyecto GEF Restauración de Paisajes. Esta guía es una muestra concreta de lo que se puede lograr cuando el Estado, la academia y la cooperación internacional trabajan de manera articulada, combinando evidencia científica, capacidades técnicas y voluntad política para fortalecer la gestión del territorio. Identificar prioridades de conservación, reconocer presiones sobre la biodiversidad y proyectar una infraestructura ecológica funcional no solo mejora la toma de decisiones, sino que crea condiciones habilitantes para impulsar procesos de restauración a escala de paisaje”, afirmó.
