Dentro de las atribuciones y funciones del Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas está el pronunciamiento sobre los impactos de los proyectos o actividades sobre biodiversidad, incluyendo las condiciones para mitigar, restaurar o compensar estos impactos en el Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA). Es decir, el Servicio actúa como OAECA (órgano de la Administración del Estado con competencia ambiental) y revisa los proyectos o actividades que ingresan al SEIA, verificando que se hagan cargo de sus efectos o impactos sobre la biodiversidad y que se cumpla con la normativa sectorial vigente.
El Servicio emite su opinión técnica sobre proyectos a través de pronunciamientos fundamentados que se enmarcan en la regulación vigente, buscando reducir espacios de discrecionalidad y aportar al proceso de evaluación ambiental con una mirada especializada que permita compatibilizar el desarrollo económico y social con la protección del patrimonio natural y el apropiado resguardo de los estándares ambientales que significan contar con una ley y un servicio especializado en la conservación de la biodiversidad.
¿Qué hará el Servicio en el proceso de evaluación ambiental?
Cuando un proyecto (por ejemplo, una carretera, faena, planta o urbanización) entra al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA), el Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas:
Revisará los impactos sobre la naturaleza, evaluando cómo el proyecto puede afectar:
- ecosistemas,
- especies de flora y fauna,
- hábitats,
- áreas protegidas y sitios prioritarios para la conservación.
Emitirá informes técnicos especializados
El Servicio entregará informes fundamentados sobre biodiversidad dentro del proceso de evaluación ambiental, siendo el organismo del Estado que opina con conocimiento experto cuando un proyecto puede afectar la naturaleza.
Dará coherencia y criterio técnico
Con la Ley 21.600, el Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas pasa a ser la autoridad especializada en biodiversidad, entregando criterios técnicos claros, información científica y una mirada ecosistémica.
El Servicio NO aprueba ni rechaza proyectos
Esta función sigue siendo tarea del SEA y la Comisión de Evaluación Ambiental, pero la opinión técnica del Servicio sí importa dentro del proceso.
Prevención, mitigación y compensación
La Ley 21.600 refuerza que, en la evaluación ambiental, primero se debe:
- Evitar el daño a la biodiversidad
- Si no es posible, reducirlo o mitigarlo
- Y solo al final, compensarlo
El Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas tiene un rol clave en revisar que esto se cumpla correctamente cuando hay impactos sobre la naturaleza.
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Charla mostró modelos de rutas para proteger al huemul en Ñuble y Biobío
La conectividad del paisaje de una de las especies más emblemáticas del país fue el eje de una nueva edición de Encuentros SBAP. En la charla, se presentó un modelo que identifica zonas clave para el desplazamiento del huemul (Hippocamelus bisulcus) en la Reserva de la Biósfera Corredor Biológico Nevados de Chillán–Laguna del Laja, un territorio estratégico para la conservación de esta especie amenazada entre las regiones de Ñuble y Biobío.
La exposición, a cargo de la Ingeniera en Conservación de Recursos Naturales, Pía Rivero Pinto, abordó un desafío central para la conservación de esta especie, donde se señaló que no basta con proteger lugares aislados, sino que para que el huemul pueda desplazarse, alimentarse, reproducirse y adaptarse a los cambios del paisaje, necesita corredores naturales que conecten sus zonas de hábitat.
El estudio identificó 23 nodos o parches de hábitat idóneo, que en conjunto abarcan más de 198 mil hectáreas, además de 48 posibles rutas de conexión. Estos antecedentes permiten reconocer áreas prioritarias, sectores críticos y “cuellos de botella” donde la pérdida o fragmentación del hábitat podría dificultar el movimiento de la especie.
Uno de los hallazgos relevantes es que una parte importante del hábitat apto para el huemul se encuentra fuera de las áreas protegidas actuales. Esto muestra la necesidad de mirar la conservación a escala de paisaje, considerando áreas públicas, privadas, corredores biológicos y distintos actores del territorio.
Desde el Servicio se destacó que este tipo de información entrega una base concreta para orientar decisiones de planificación, restauración y conservación, en coherencia con las acciones del Plan RECOGE del huemul. La charla permitió acercar conceptos técnicos a una pregunta clave para la gestión pública: cómo cuidar mejor a una especie amenazada cuando su supervivencia depende también de los espacios que conectan sus territorios.
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