La diversidad de conocimientos enriquecen la conservación
La comprensión de la biodiversidad no proviene únicamente de la ciencia. Comunidades locales y pueblos originarios han desarrollado, a lo largo del tiempo, conocimientos y prácticas que reflejan una relación profunda con la naturaleza.
Estos saberes aportan miradas complementarias, basadas en su experiencia, la observación y el vínculo cultural con el territorio. Integrar distintos tipos de conocimiento permite abordar la conservación desde una perspectiva más amplia, respetuosa y conectada con las realidades locales.
La ciencia como base para comprender la biodiversidad
La ciencia nos permite conocer la riqueza de especies, ecosistemas y procesos naturales que existen en el planeta. Gracias a la investigación científica, hoy entendemos mejor cómo funcionan los ecosistemas, cómo se relacionan las distintas formas de vida y cuáles son los impactos de las actividades humanas sobre ellos.
Este conocimiento es clave para la toma de decisiones, la creación de políticas públicas y el diseño de estrategias de conservación que permitan proteger la biodiversidad de manera efectiva y sustentable.
Promoción del conocimiento acerca de la biodiversidad: conectar, educar y movilizar
La promoción de la biodiversidad busca acercar estos conocimientos a la ciudadanía, generando conciencia y fomentando el compromiso con su cuidado. No se trata solo de informar, sino de crear experiencias significativas que conecten a las personas con la naturaleza.
La educación ambiental y las estrategias comunicacionales permiten llegar a diversos públicos a través de múltiples formatos y plataformas. Así, se facilita la comprensión de conceptos complejos y se llama a la acción individual y colectiva.
Promover la biodiversidad es fortalecer el vínculo entre las personas y su entorno, impulsando cambios que contribuyan a su protección en el día a día.
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Servicio y Ministerio del Medio Ambiente coordinan trabajo para fortalecer la información cartográfica sobre biodiversidad
El Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas y el Ministerio del Medio Ambiente iniciaron un trabajo conjunto para fortalecer la generación y administración de información cartográfica pública vinculada con biodiversidad y áreas protegidas.
La coordinación apunta a mejorar progresivamente la calidad de los datos geoespaciales que ambas instituciones producen y ponen a disposición de la ciudadanía, estableciendo criterios comunes para su elaboración, actualización, administración y publicación.
La información cartográfica cumple un papel fundamental para conocer el territorio y apoyar decisiones relacionadas con la conservación. Permite, por ejemplo, representar espacialmente áreas protegidas, ecosistemas y otros elementos del patrimonio natural, además de facilitar el análisis y cruce de antecedentes provenientes de distintas fuentes.
Por ello, uno de los focos del trabajo será incorporar buenas prácticas y avanzar hacia estándares compartidos, considerando como referencia normas internacionales aplicables a la información geográfica, entre ellas las pertenecientes a la familia ISO.
La adopción progresiva de estos criterios permitirá mejorar aspectos como la consistencia, trazabilidad y documentación de la información disponible, facilitando que usuarios internos y externos puedan conocer su origen, características y condiciones de uso.
Información confiable para conocer y gestionar el territorio
La iniciativa contribuirá también al desarrollo de la infraestructura de información espacial vinculada al Sistema Nacional de Áreas Protegidas, facilitando la disponibilidad de antecedentes confiables y actualizados para la gestión pública.
El trabajo busca que la información geoespacial no solo esté disponible, sino que pueda ser utilizada de manera efectiva por instituciones públicas, investigadores, organizaciones, comunidades y otros actores interesados en conocer y analizar el patrimonio natural del país.
La coordinación entre el Servicio y el Ministerio del Medio Ambiente tendrá un carácter permanente y contempla el intercambio de experiencias, la revisión de procesos y el desarrollo de capacidades técnicas en ambas instituciones.
De esta manera, el trabajo iniciado busca sentar bases comunes para una gestión más integrada de la información territorial, donde la calidad y disponibilidad de los datos permitan respaldar mejores decisiones y ampliar el acceso público al conocimiento sobre la biodiversidad de Chile.
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